Berisso descontrolado por el ascenso histórico de Villa San Carlos

La fiesta continuó hasta la noche en Berisso, en donde los hinchas recibieron al plantel

 "El Cele se va de la C, se va porque tiene h... y le sobra hinchada para no volver", cantaron hasta quedarse afónicos ayer los fanáticos de Villa San Carlos por las calles de Berisso consumado el ascenso a la Primera B Metropolitana. El punto de encuentro de los festejos fue la puerta de la Sede Social ubicada sobre la avenida Montevideo, en donde por la noche recibieron al plantel comandado por Jorge Vivaldo.

 Los simpatizantes celestes no pudieron estar presentes en Bajo Belgrano y tuvieron que sufrir a la distancia una final para el infarto que se terminó definiendo desde los doce pasos. Una vez que Ávalo Piedrabuena convirtió el último penal, la misma emoción que tenían los jugadores dentro del campo de juego la tenía cada uno de los hinchas en sus casas. 

  A partir de ese momento fue todo alegría: a pesar del frío, nadie dudó en salir a la calle mostrando con orgullo camisetas y banderas de la Villa. La puerta de la Sede fue el lugar, una vez más, en donde fueron llegando de a poco todos a la espera de los jugadores, que recién entraron a Berisso pasadas las 19.

 En los festejos se juntaron todas las generaciones de villeros y, los más grandes, recordaban a cada instante otros ascensos. Los más chicos, por su parte, disfrutaron de una de sus primeras grandes alegrías siguiendo a Villa San Carlos, ese club de barrio que sigue trascendiendo en el fútbol argentino y regresó con méritos a la tercera categoría. 

Escoltado por un camión de los Bomberos Voluntarios de Berisso, el micro que trasladó a los jugadores de Villa San Carlos fue transitando a paso de hombre la avenida Montevideo. El grueso de los simpatizantes, que esperaba en la puerta de la Sede, fueron caminando hacia el encuentro con los jugadores cuando vieron que venían desde lejos. No faltó obviamente la pirotecnia, que tiñó la noche de colores y motivó a todos los presentes a cantar cada vez más fuertes. Las banderas celestes y blancas flamearon más que nunca en la tarde/noche de ayer. Nadie se quería perder lo que estaba ocurriendo y, por eso, la mayoría buscaba altura para ver con mayor claridad. El momento de mayor algarabía se produjo cerca de las 20, cuando el ómnibus del plantel llegó hasta la Sede Social. 

Los jugadores comenzaron a bajar y los hinchas no dudaron en ir a abrazarlos. Algunos fueron llevados en andas y le dieron banderas para que se sumen a la fiesta. "Muchas gracias, muchas gracias", le decía un fanático emocionado a Nicolás Tauber, el arquero de 38 años que fue una de las figuras en la final de ayer ante Excursionistas. A pesar del cansancio que tenían encima, y después de haber descargado toda la tensión del encuentro, los futbolistas no dudaron en seguir festejando con aquellos que los alentaron durante toda la campaña. Con el correr de los minutos la euforia fue bajando y, de a poco, los hinchas se fueron yendo a sus casas con una enorme sonrisa dibujada en sus caras. Algunos se quedaron hasta el final saltando y cantando en la puerta de la Sede Social, mientras que los jugadores, luego de recibir cientos de saludos de felicitaciones y abrazos, fueron al encuentro con sus familias para seguir disfrutando del ascenso conseguido.  

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